José no le prestó atención a la expresión de Lionel. Sujetó su brazo con fuerza y, con el tono de un auténtico bribón, declaró:
—¡No me importa, no me importa! Si tienes la habilidad de ser mejor que yo, entonces te reconoceré como mi hermano mayor. Desde hoy, tú eres mi "bro".
Lionel nunca había conocido a alguien tan descarado. Desde niño, aparte de Zenita, nunca había tenido una relación cercana con nadie. Mucho menos había permitido que alguien lo tocara así. Pero hoy, José prácticamente colgaba la mitad de su cuerpo sobre él. Su actitud alegre y su amplia sonrisa hacían que a Lionel le resultara imposible enojarse.
—¡Tú......