Nohemi levantó ligeramente la vista al escuchar unos pasos y vio a Seve parado en la puerta de la habitación, observándola con una intensidad casi obsesiva.
Sus ojos estaban tan llenos de admiración, tan suaves, como si ella fuera la mujer más preciada en su vida.
Pero en el siguiente instante, Nohemi soltó una risa burlona en su interior.
La mujer favorita de Seve era Rebeca, y ¿qué tenía que ver eso con Nohemi?
—¿Señor Gonzalo? ¿Qué hace aquí? ¿No dijo que estaría ocupado últimamente?—
En realidad, ella ya sabía que el Dr. Allan le había entregado a Seve el informe de la prueba de paternidad. Había estado esperando que...