La luz del reflector me molesta, pero mantengo mi postura.
—Te necesito más a la izquierda —espeta Luis, el fotógrafo encargado de la sesión para la línea de lencería.
Aunque solo quiero estar en casa y seguir bajo mis sabanas, debo cumplir con mi trabajo.
Un trabajo que amo y que no pienso perder por nada ni por nadie.
Recostada sobre un diván llevando un conjunto de lencería negro con liguero me arqueo antes de que una de las asistentes acomode mi cabello.
La sesión me ha ayudado un poco a dejar de pensar en lo ocurrido con Elliot.
Luego de mi confesión, deje los Hamptons lo más rápido que...