Tomo una cucharada de yogur con frutos secos y mi madre frunce el ceño.
—Vamos, Rose. Solo es yogur.
—Quiero salir —se inclina un poco —Luis y yo tenemos una cita.
Sonrío.
—Prometo que te voy a dejar tan hermosa, que Luis va a caer de espaldas.— Murmuro —Pero come algo.—Apremio.
Había llegado a visitar a mi madre, y las enfermeras me informaron que no ha querido comer nada.
Estaba molesta por qué creía que, tenía una cita con mi padre.
Había dejado el departamento de Massimo más temprano y decidí pasar a ver a mi madre.
La encontré enojada y renuente a desayunar.
De mala gana abre la boca...