El sonido de la puerta me sobresalta y me enderezo en el sofá individual que ocupo desde hace dos días.
Dos días desde que Aria fue pasada a una habitación de recuperación.
Miro a mi madre que trae consigo un poco de café.
―Si quieres puedo quedarme con ella esta noche.
Me froto el rostro y niego.
―Elliot. Es bueno que también descanses.
―Estoy bien.
―No creo despierte pronto.
Miro a Aria que duerme y se le ve serena. Las enfermeras han venido a limpiar su herida y ellos creen que se ve bien al igual que sus signos vitales. Así que le han reducido la cantidad de fármacos y...