El viaje de regreso a casa es silencioso.
Mientras subimos al elevador me recargo contra el costado de Elliot que me rodea antes de dejar un beso en mis labios.
— ¿Te sientes mejor?
Suspiro.
—Mucho mejor ahora que estamos en casa —paso mi mano por el pecho de este y me recreo con la dureza de su cuerpo —Solo necesito algo para sentirme mejor —cuchicheo.
—Soy el hombre cariño —me guiña arrancándome una risa.
—Ciertamente lo eres.
Salimos del elevador y atravesamos el salón con una misión.
Stella no se ve por ningún lado y doy gracias al cielo, por eso cuando Elliot me paga contra la barandilla de...