¿Qué es lo peor que puede pasar?
Bueno, mucho en realidad.
El ramo de rosas en la puerta de mi casa, junto a la caja de una famosa marca de lencería, fue lo menos espeluznante.
Eso sin olvidar que en dos días he recibido propuestas y pedidos de todo tipo.
Envíame una foto de tus pies.
Déjame ver si mi pene cabe entre tus tetas.
Me estremezco de asco.
Mi gracia con Valeria ha atraído a todo tipo de degenerados a mi puerta. Lo peor es la prensa que me acusa de ser una provocadora.
¡Malditos estúpidos!
Eso, sin contar que tengo dos días escondiéndome de mi padre.
Qué patético....