Isla despertó alarmada. Durante un instante no pudo recordar donde estaba, pero luego las imágenes de la noche anterior bombardearon sus recuerdos. Se sonrojó al recordar las veces que había suplicado por Horatio. El hombre sabía cómo llevarla hasta la desesperación.
Giró la cabeza y lo vio aun dormido. Su pesado brazo caía sobre su vientre.
Isla consideró volver a salir a hurtadillas, le preocupaba como serían las cosas entre ellos una vez el despertara. Pero no dejó que la incertidumbre la amilanara.
—Horatio —llamó.
Él abrió los ojos y una sonrisa se extendió por su rostro al verla.
Durante solo un segundo se permitió imaginar la misma escena cada...