Horatio se tensó al ver a Isla reír de algo que Mattia le había dicho. Los dos parecían muy cercanos y aquello le molestó. Le habría gustado salir detrás de ellos e interrumpir el “bello” momento, pero eso despertaría las sospechas de su padre y tío.
—Ni siquiera está haciendo el intento de escucharnos.
Las palabras de su tío llegaron hasta sus oídos y lo sacaron de su ensimismamiento.
—Por supuesto que lo hago.
—¿Hay algo que quieras compartir? —preguntó su padre. Se reclinó en el asiento y se cruzó de brazos. Tenía una mirada divertida y una sonrisa ladina.
Sabía que él y su tío sospechaban algo. Horatio no...