Abel, decide ir a conocer la redacción donde Ana trabaja, ya ha ido al periódico en otras ocasiones, pero por situaciones de conflictos. Esta vez irá, en son de paz y para simpatizar con su cuñado, quien fue quien lo invitó.
Llega a la recepción y se presenta, con gracia:
—Hola muñeca, yo soy el cuñado de tu jefe, voy a su subir a su oficina.
—Si está bien, pero antes permítame su identificación, por favor—Abel frunce el ceño, ante tanta formalidad.
—Amiga, ya le dije soy de la familia.
—Pero, las reglas son para todos. Lo siento joven—lo mira la chica con recelo, por ser tan confianzudo.
—Aquí tiene,...