Casa de Ana.
Abel y Ana cuchichean, entorno al acercamiento, entre su padre y Rebecca:
—Ana y tu suegra, no quiere salir del taller.
—¿Cómo así? —pregunta Ana con admiración.
—Prácticamente, va todos los días a tomar café con el viejo.
—¡Que raro! —exclama Ana.
—Por otro lado, me enteré Ana, que nuestro padre cortó a Gema de raíz. Me dijo una, de las empleadas de la peluquería.
—Pero, mi papá nunca tuvo nada, con Gema que yo sepa—indica Ana.
—No, mi papá, nunca ha tenido ojos, para otra mujer desde que murió mamá. Pero, si me preocupa un poco, esa complicidad con la señora Rebecca—manifiesta Abel.
—¿Por qué Abel?...