El ambiente estaba un poco -bastante- incómodo, Eros realmente estaba marcando territorio con Barbara.
Unos minutos después de entrar al diminuto departamento, Eros fulminó con la mirada a ese hombre que hasta ahora sabía que se llamaba Kevin, eso fue lo único que lo detuvo de arrancarle los ojos por ver a su esposa.
Barbara había pedido que la disculpara un momento para buscar a Ale. No sin antes explicarle que estaba aquí de visita ya que el departamento era muy pequeño para uno más.
Ale ¿Quien demonios era? ¿Otro hombre?.
No, cálmate Eros—pensaba él— no saques conclusiones apresuradas, tu no eres impulsi... A la mierda, si soy impulsivo.
Así...