Tiempo atrás.
Eran altas horas de la noche y un grupo de señores, algunos de avanzada edad pero aún conservados, estaban apostando, unos más otros menos, pero apostando a fin de cuentas.
Pero uno en particular estaba con una mala racha, todo lo que apostaba lo perdía y ya estaba desesperado no quería perder lo único que le quedaba de su padre, la empresa y por como iban las cosas también iba a perderla.
Observó al joven a su lado y le dió una sonrisa nerviosa, el joven le dió una sonrisa de lado, ambos vieron la última carta que tenía.
Sintió que todo su mundo se le vino abajo,...