—¿Quien era?
—La vecina de abajo, quería saber si habíamos visto a su perro, se volvió a escapar.— le mintió al castaño.— le dije que la ayudaría a buscarlo más tarde, luego de que terminara de trabajar.
—Esta bien, yo te acompaño, ese pequeño demonio debería de estar encerrado.
—Nadie tiene que estar encerrado Zack ni los animales.
—Es por el bien de la humanidad, no sé por qué la naturaleza permite que ese bicho siga existiendo.
—No le digas así, a demás el perrito no tiene la culpa de que tú detestes a los animales.
—Yo no detesto a los animales, solo a ese.
El castaño La abrazo y...