Dentro del gran salón de la hacienda de Zimbron, Fidel Alonso permanece inmóvil luego de que le llegaran noticias sobre el atentado de la hacienda Arrabal, donde murieron Adelaide Valencia y sus hijos, y que Benedict le hiciera llegar sus intenciones de acabar con él y toda su familia.
De fondo se oye a sus abogados discutir acaloradamente sobre las posibilidades de que Benedict Arrabal se levante más fuerte después de esto y tome venganza, así como advirtió. Esa posibilidad lo pone de un humor aún peor.
—Eso no va a pasar, ¿verdad, hermano? —Cesar saca a su hermano Fidel de su ensoñación—. Ese bastardo no tiene cómo destruirnos, ¿o...