[JAZMÍN]
Sus labios se apoderan de los míos y yo simplemente no tengo fuerza de voluntad para separarme de ellos, sino que, todo lo contrario, solo puedo responder a su beso y de esta manera mi cuerpo aclama por sus manos —Santiago, amor... por favor...—Le suplico entre beso y beso —Puede entrar León o cualquiera.— Le intento explicar.
—¿León? ¿El tipo que me recibió?— Pregunta y deja de besarme por un instante.
—Si, el mismo. Si quieres seguimos esto hoy a la noche en alguna de nuestras casas.— Le digo sonriente y bastante agitada.
—¿No crees que como la hija del dueño puedas cerrar la puerta con llave?— Pregunta y...