Admirándole, mientras dejaba que una pequeña sonrisa tomara posesión de la comisura de mis labios, di ante aquel cual respuesta evidentemente algo tímida una vez agaché mi mirada.
— Eso solo lo dices para hacerme sentir bien.
Aquel mirando mi tan curiosa respuesta, acortando la distancia en la cual nos manteníamos, Dominieck buscó acercar con especial interés nuestros cuerpos el uno del otro, tras sujetarme con avidez de la cintura haciéndome prisionera de sus brazos, aquel me unió a su solo ser y eventualmente, tras colocar una mano debajo de mí barbilla tal hombre me obligó así a verle a los ojos.
— No Emma; no hay nada que salga...