Le miré fijamente pues era consciente de que yo ante todo tenía completa razón en cuanto a lo dicho y no iba a retroceder solo por complacerlo pues no estaba dispuesta a seguir su incomprensible juego ya que ante todo quería mostrarme fría de forma tal que no quedase ningún reflejo de sumisión en mi.
Verle allí provoco que en mi apareciesen un marullo de sensaciones y sentimientos contradictorios, pues por un lado daba gracias a los cielos por verle completamente bien, pero por el otro lado tenía una sensación permanente y atroz de querer golpearle hasta sacar de mi cada uno de los restos de molestia que me mantenían...