Las puertas de la imponente mansión Hansen, se separaron para dar paso a su dueña, quien regresaba luego de cuatro años de ausencia. La esperaban Lena y las sirvientas de la casa. Bajaron con cuidado y Lena se quedó extrañada al ver a los dos pequeños niños, que se ocultaban detrás de Hariella al notar al estar en presencia de tantos extraños.
—Bienvenida a su mansión, señora Hariella —dijo Lena y después la siguieron en coro las empleadas.
—Se siente bien estar de vuelta —comentó ella—. Traigan el equipaje, quiero descansar un poco.
Hariella entró a su mansión, sosteniendo por las manos a Helios y a Hera.
—Esta casa es...