Al día siguiente, Hermes se presentó el imponente rascacielos de Industrias Hansen. Las palabras de Hariella lo habían motivado a aceptarlo. Asé que le entregó el contrato firmado a Samuel Park, el director del apartamento de recursos humanos y ambos se saludaron de mano para mostrar su entusiasmo.
—Está bien, Hermes. Ahora espera, escogeremos a alguien para que te indique lo que tienes que hacer y para que te muestre cada uno de los apartamentos del edificio, así sabrás a dónde llevar los paquetes que debas entregar. ¿Tienes alguna pregunta? —dijo Samuel con amabilidad.
—Ninguna, todo me ha quedado claro. Esperaré.
—Entonces, bienvenido a Industrias Hansen, la empresa manufactura nacional...