—¿Un banco? —interrogó Lena, confundida.
—Sí —respondió Hariella, diciéndole el resto de los detalles—. Encárgate de que recupere el capital gastado; un banco nunca es una mala inversión. Además, paga la deuda de la señora…
—Así lo haré… Pero antes de retirarme tengo otros asuntos que contarle, señora Hariella —dijo Lena, precavida. El tema era demasiado relevante para mantenerlo oculto—. Su padre y su madre la han llamado. Dijeron que vendrán a visitarla y que la avisarán cuando lo harán.
Hariella tomó una gran boconada de aire por la boca y luego la dejó salir. No tenía una buena relación con sus padres; no pasaron tiempo con ella y el...