Narrador.
Edward sonrió al ver a Elizabeth preocupada por él, e imaginando estupideces de tonto enamorado mientras que ella solo se preocupaba como cualquier ser humano con un corazón noble lo haría y miró a Gregory, quien tenía los puños y la mandíbula tensa.
Elizabeth le pidió a Edward que se sentara en el sofá de la sala de estar mientras ella buscaba el botiquín de primeros auxilios, Gregory la siguió tan furioso que la acorraló en el pasillo que está antes de llegar a su recámara.
—Irás ahora mismo y le dirás a ese tipo qué se largue de una vez de aquí — le exigió Gregory encolerizado a...