Narrador.
—¡Demonio! — gritó Edward en el momento que sintió que su nueva secretaria había dejado caer el café caliente sobre su cuerpo.
Nashla ya tenía una semana trabajando en la empresa Edward, pero todo el día pasaba lo mismo una y otra vez. Provocando que Edward sintiera que estaba viviendo en un déjà vu con su nueva empleada, la cual solo le servía el café, tras haberle arruinado varios contratos importantes decidió que lo mejor sería quitarle esas responsabilidades a Nashla.
«¡Ay Elizabeth!, ¿qué castigo es este que me impusiste?», se lamentó internamente a medida que se cambiaba la camisa por tercera vez en la semana, estaba tan acostumbrado...