—Pero…
—Ignora todo lo que hay fuera de esta habitación, Olivia—le digo y me alegro de que no pierda el tiempo con más protestas.
Cuando me muevo hacia sus labios, ella también se mueve hacia mí y nos besamos como siempre deberíamos haber estado besándonos. Me pierdo en su gusto y toco como nunca lo había hecho con nadie y entonces me doy cuenta de la verdad en eso.
Nunca lo he hecho porque nunca ha habido una Olivia Markov en mi vida hasta ahora. Y joder, la estoy haciendo mía de nuevo. Devoro sus labios erradicando la ternura que viene de ella. No hay nada tierno en mí y...