Minerva
El corazón se me sube a la garganta y reúno todas las fuerzas que puedo para huir de él. Pero Alessandro está solo unos pasos detrás de mí, maldiciéndome en inglés y ruso.
Atravieso la puerta lo más rápido que puedo y salgo corriendo por el pasillo sin saber adónde voy o qué carajo estoy haciendo.
Dios, la jodí.
Lo jodí todo, y ahora no sé qué diablos me va a hacer Alessandro cuando me atrape.
Llego a un callejón sin salida y se acabó el juego. Se habría acabado de todos modos porque ¿a quién engaño? ¿Realmente pensé que iba a huir de él en su propia casa?...