Él sonríe cuando no respondo y se pone de pie.
—Estoy seguro de que me llamarás si escuchas algo—dice él.
—Lo haré.
Con eso, sale de mi oficina y sus hombres lo siguen, dejando la puerta abierta.
Pasan unos minutos y Gayle vuelve a llamar como le indicaron cuando cree que ha habido una amenaza.
Ella ha estado con nosotros durante años, así que conoce las reglas.
Hago clic en el botón para responder a su llamada.
—Se ha ido, señor Romanov. ¿Hay algo que le gustaría que hiciera?—dice ella.
—No, y gracias.
Cuando la comunicación se corta, miro de Ilya a Maksim.
—Él sospecha de ti—dice Ilya con expresión...