En respuestas satisfactorias para estas preguntas. Al final, no podemos controlar lo que el resto haga.
Llego al hospital y entro a la habitación dónde han pasado a papá, es mucho más amplia que la anterior. Incluso, parece lujosa.
—Cariño —se alegra al verme.
—¿Cómo sigues? —pregunto cogiendo su mano.
—Estoy vivo, eso es lo importante —responde haciendo una mueca de dolor al mover su cabeza.
—Cuidado, recuerda que no puedes hacer movimientos tan bruscos —emito—. Toma, te he traído lo que me pediste.
Le entrego el libro que aún se encuentra en el empaque. No entiendo para qué lo quiere si le prohibieron forzar la vista por el golpe...