—¡Tu libro es muy impresionante! Sigue así —me dice la chica de anteojos.
—A ti por todo, y gracias por el ánimo.
Y así por consiguiente ya era el turno de la otra persona.
Pero hay alguien más que de pronto lo cambia todo. Su voz, rápidamente mi cabeza lo reconoce y me siento temblorosa. Entonces su llamado me termina por congelador y al elevar la mirada conecto con aquellos ojos azules que ya hace demasiado tiempo que no miraba, al día de hoy parece perfectamente trajeado y su perfume puede llegar a colarse hasta en lo más profundo de mi ser, despertando más allá de emociones que nunca he...