—Lo mejor es que pienses antes de tomar una decisión que pueda afectarte después. Eso después de todo sería lo más sensato que pudieras hacer, así que por favor hazme esa promesa, te lo pido. Prométeme que lo pensarás —le obligo sabiendo que de lo contrario se negará después —. Yo sé que no estás de acuerdo con todo esto y a mí también me afecta demasiado, pero al final podría ser lo mejor para los dos. No quiero ver herido que me importa. ¿Lo entiendo? A eso quiero llegar. Además de que todo ese tiempo se irá de volada y después todo podría seguir con normalidad entre ambos.
Y...