Hemos caminado por varias horas y por fin encontramos la aldea de los hombres oso, pero esta está en completa oscuridad, no hay antorchas ni gente andando, está todo en completo silencio... incluso parece una aldea fantasma. Trago saliva con dificultad y avanzamos hacia el lugar con suma cautela.
—Siento el olor de los hombres oso, han estado aquí hace poco— Susurra con mucha discreción sin dejar de estar atento a todo lo que le rodea.
Escuchamos pasos a nuestras espaladas y enseguida nos giramos, noto como Reese se encrespa y sus garras empiezan a salir poco a poco, por mi parte, doy unos pasos hacia atrás y me termino...