—Reese, basta— Le tomo del brazo y tiro un poco de él. —No vinimos a buscar pelea, si ella no cree que necesite ayuda, entonces vámonos y sigamos nuestro camino.
Resopla con fuerza y da un paso atrás, pero la risa de la alfa hace que detenga su paso y la mira con cierto enojo, yo me aferro a su brazo esperando a que no pierda los estribos por alguna tontería, no vale la pena pelearse con personas arrogantes.
—¿Te dejas manipular por una hibrida? Qué asco, esas criaturas son tan repugnantes como los mismos acechadores, no entiendo cómo es que las dejan existir.
Él enseña sus colmillos y tensa...