—Lo siento... m-me dejé llevar....
—No te disculpes— Besa mi cabeza con mucho cariño. —Debo admitir que me preocupaba que te fueras a perder en ese frenesí... te veías tan sumergida en él.
—Nue emana un poder muy salvaje, casi incontrolable... es como si... estuviera molesto o algo por el estilo...es... es difícil de explicar.
Los dos miramos hacia la mujer, que todavía sigue tendida en el suelo bajo un enorme charco de sangre, su pecho sube y baja, se nota que le cuesta mucho trabajo respirar, desde mi posición, noto que le he desfigurado la mitad del rostro. Es una imagen tan grotesca que prefiero volver a hundir mi...