Una risa nerviosa se me escapa y regreso la vista a mi abuelo, que se para a mi lado y se cruza de brazos, el soldado termina de ponerle los nuevos grilletes al preso y se aparta al igual que nosotros nos apartamos de la entrada para dejar pasar a Rowan. Como si fuera un día de campo, él sale del lugar y empieza a caminar delante de nosotros con la mirada puesta al frente, me imagino esa típica sonrisa burlona en su rostro que adorna sus labios agrietados por la falta de agua.
—Siento que no es una buena idea llevarlo entre tanas personas, pero... supongo que no hay...