Después de un increíble y agradable baño, nos vamos a "descansar", y como era de esperar, no logramos descansar mucho. A la mañana siguiente, nos despertamos con los primeros rayos del sol, que entran por la ventana de la cabaña, iluminando el espacio acogedor. La cabaña es pequeña, pero tiene un encanto especial que nos hace sentir como en casa.
Nos arreglamos rápidamente y estamos por preparar el desayuno, pero justo cuando estamos a punto de empezar, tocan a la puerta. Reese se acerca a abrir, y yo me paro detrás de él, curiosa por saber quién es. Cuando abre la puerta, no me sorprende ver a Rusel parado en...