—¿Quieres que se haga? Recuerda que nosotros ya estamos casados desde que te marque y en lo personal, no necesito una ceremonia, pero si lo quieres hacer por mí no hay ningún problema.
—No, la verdad es que no, pero... recuerdo que uno de los ancianos dijo que era necesario.
—¡Ah! — Exclama entre risas. —Sólo para presentarnos ante la sociedad, pero la verdad es que no es necesario.
—Ohhh... bueno, en ese caso no importa.
Me toma entre sus brazos y me da un cálido abrazo, hunde su rostro en mi cuello y me da unos ligeros besos, unas risitas tontas se me escapan, lo rodeo con mis brazos...