—Tengo un mal presentimiento— Le murmuro a Reese.
Él asiente con la cabeza y mira a Dumart de forma seria, luego una pequeña sonrisa diabólica se dibuja sobre sus labios, mi piel se eriza al ver esa expresión y le tomo del brazo, esperando a que me diga en que está pensando, pero él sólo me mira desde arriba.
—Me alegra tu entusiasmo chiquilla, pero ¿Por qué debo permitir que te unas a esta misión? Tengo entendido que nunca has recibido entrenamiento alguno en combate ni nada por el estilo.
Mi prima esquiva a mi tío y da un paso al frente, puedo ver como aprieta los puños con fuerza...