La actitud del hombre es muy arrogante e irritante, ni siquiera quiere escuchar lo que tenemos que decir, simplemente ha dicho que no tiene nada de qué hablar con nosotros o el osezno y se ha ido por donde vino, cuando regresamos la vista a la aldea, vemos a varios cambia formas gato que han salido de sus carpas, nos miran con desdén y odio.
—Vamos, no tenemos nada que hacer aquí.
Nos pasamos a retirar, en lo personal me siento derrotada al no haber podido conseguir nada con ellos ni que tampoco hayamos descubierto el origen de esta terrible situación, ahora nos queda esperar la resolución del señor Rusel,...