Miro a Mark que camina lentamente por el estudio y se sienta en uno de los sillones dispuestos allí. Me inclino y dejo a Alaia en la comodidad del bambineto mientras sus ojos se cierran de nuevo.
—¿Presumo que tiene algo que decirme? —digo enfrentándolo
—Presumes bien muchacha —dice. Y su tono tranquilo. Me sorprende— Me gustaría que tomaras asiento un momento —miro el sofá que está a su izquierda y dudo— Solo tengo unos minutos antes de que Marcos tire esa puerta y me gustaría poder decirte algunas cosas —de mala gana me siento y espero
—Sé que desde que me entere que mantenías una relación con mi hijo...