Me despierto sudorosa. ¡Otra vez esa maldita pesadilla! miro mi despertador y veo que son las ocho. En una hora llega Mark, escucho ruido en la cocina así que supongo que Gia ya llego. Salgo de la cama, me ducho y me preparo para el día que tengo.
Voy a la cocina y me encuentro a Gia tomando café
—Buenos días Gia ¿hace mucho que llegaste? —Le pregunto sirviéndome una taza de café
—Buenos días. Llegue hace veinte minutos ¿qué tal anoche? — mueve las cejas de arriba hacia abajo mirándome por encima de la taza de café que está tomando
—Bien. Déjame informarte que tu hermano me pidió oficialmente...