El Edificio
Caigo, atascándome entre árboles que están demasiado cerca para pasar y me liberan ruidosamente con pura fuerza y voluntad. La madera se astilla, las ramas crujen, pero ser silenciosa ya no es mi preocupación ya que el ruido de su persecución ahoga el mío. Puedo sentir que vienen, oírlos, olerlos, incluso puedo sentir sus corazones latiendo al unísono con el mío mientras el olor me sigue de cerca.
El pánico se extiende por mis venas y espero que esa rabia insensata que adquirí con el oso se active pronto, o estoy en problemas. Ni siquiera puedo detenerme a intentar usar ningún tipo de poder ahora mismo, cuando ni...