Vanka
Me despierto gimiendo, escupiendo sangre y flema, mientras trato de levantarme del suelo en la oscuridad total de mi habitación. El líquido caliente que corre por los lados de mi cara me dice que mis oídos están sangrando, mi cabeza late de dolor como si la hubieran pisoteado repetidamente, y estoy tan mareada que no puedo enfocar en nada. El aire es terriblemente frío, y araño el suelo de madera polvorienta con las manos para orientarme. No tengo idea de lo que ha pasado, por qué ya no hay luz, o por qué estoy tan golpeada, aturdida y confusa, y mi cuerpo duele terriblemente.
El aire está lleno de...