Lo Siento
Despierto boca abajo en el suelo, hecha un ovillo, con un brazo torcido sobre la cabeza y las extremidades extendidas sobre la madera, desorientada, ahogándome con mi propia sangre y atragantándome con bilis. Reuniendo mis pensamientos y tratando de orientarme, lucho por moverme, aturdida por un momento, y luego recuerdo dónde estoy y lo que él me está haciendo. Es como el agua fluyendo de nuevo hacia un lecho de río seco cuando la represa se rompe.
Esa oleada de feroz autoconservación, una instantánea conciencia a medida que la habitación vuelve a mí, y me levanto de un salto, el corazón desgarbándose en mi pecho con golpes acelerados,...