Sierra
—Estoy tan feliz de haberte disparado al menos una vez. Dios, fue difícil verme caer como un saco de mierda. —Él sonríe mientras la puerta se cierra, y la urgencia de darle un puñetazo en la garganta me abruma hasta el punto de que salto enfurecida hacia la puerta mientras se desliza entre nosotros y termino dando una palmada a su altura en la cara, jadeando pesadamente mientras el fuego me consume.
—Claramente fuiste demasiado lento para atraparme entonces, si necesitabas un arma, idiota. ¡Probablemente la única vez que has sido más duro que una chica o te has excitado por una! —Le muestro el dedo del medio y...