— ¿Se puede saber a dónde me llevas? —gruñó molesta—. Tengo una entrevista de trabajo.
—Creo que esto va a importarte más.
Carolina frunció el ceño dispuesta a discutir sin embargo vio la dirección que estaba tomando Beck y enseguida la garganta se le secó además de que un temblor extraño la recorrió.
— ¿Se trata de Mia? —Preguntó casi sin aliento—. ¡¿Qué ha pasado?!
Su corazón retumbaba con fuerza bajo su pecho.
Ella sabía que algún día volvería a L’enfer, lo que no sabía es que pasara tan pronto.
—Tranquila, nada malo ha pasado con Mia, pero debes acompañarme, es necesaria tu presencia.
Frunció el ceño ante la urgencia...