Se sentía como una prisionera.
¿Cómo había sido tan estúpida para casarse con ese cambiaformas?
Se había metido en un problema por culpa de su desaparecida familia sin embargo mentiría si dijera que no estaba preocupada por Valerian. Era algo extraño lo que sentía por él, se sentía débil ante su esencia pero juró por Dios que una vez él estuviera de vuelta le pediría la anulación del matrimonio, de igual manera ellos no habían tenido intimidad.
Callista suspiró alzando la vista entonces se dio cuenta de que frente a ella estaban un grupo de cambiaformas gruñendo, se encontraban inquietos y ella sintió curiosidad de lo que pasaba.
-Ni un paso más pequeña hembra.
Estaba tan ensimismada que ni siquiera se había percatado que comenzaba a caminar hacia los hombres, se dio la vuelta y encaró al cambiaformas que le había hablado con una voz tan amenazante.
-Detesto que me traten como a una presidiaria, no tengo nada que ver en la desaparición de Valerian -Gruñó mordaz al hombre que ni siquiera se inmutó.
-Pues las pruebas están contra ti porque ya encontramos a 135 y resulta que estaba en un laboratorio nazi dirigido por tu padre.
A Callista se le nubló la vista y tuvo que inhalar y exhalar ante aquello, toda su vida había sabido que su padre era un bastardo pero de allí a hacer lo que Wild decía, se sintió asqueada y se preguntó si Valentina había aceptado hacerle daño a 135 por voluntad propia.
Oh mierda, ¿Dónde me he metido?
-No sé nada sobre eso, lo juro, ¿135 está bien?
Wild la miró en silencio unos segundos antes de responder.
-Al parecer lo está... ya veremos que hacer contigo.
Antes que ella pudiera decir algo Wild se dio la vuelta y se fue.
Callista no sabía que significaba aquello, ¿La iban a enviar a la cárcel por algo que no había cometido?
Era lo más seguro.
Se maldijo una y otra vez.
¿Por qué me casé con él?
Gimió desesperada conociendo su destino.
*
Un día antes
135 trató de dormir sin embargo el dolor no le dejaba, siseó al sentir el frío suelo contra su espalda desnuda y abierta, una vez se enteraron de que había matado a Helena lo habían azotado hasta cansarse sin embargo él no se arrepentía.
Se dio la vuelta a pesar de que no dormía boca abajo pero de igual forma no pudo conciliar el sueño.
Su mente se desviaba a un lugar en específico.
Toda su vida desde que era un niño lo llamaban bestia y le habían temido pero nunca le había molestado tanto como saber que ante Callista resultaba repulsivo.
Simplemente un animal que podía cambiar a humano.
No debería importarle, después de todo ella era una maldita bruja que lo había utilizado.
Y también hechizado.
Porque día y noche no podía dejar de pensar en ella.
Ella quien lo había llevado a la boca del lobo con todo y su cara inocente, ella quien había despertado su interés al cabo de verla, de inhalar su olor.
Callista pese a ser idéntica a Valentina era tan diferente, o así lo había creído, no era más que otra bruja que quería hacer daño a los cambiaformas y utilizarlos como conejillos de india.
¿Cómo había sido tan estúpido para dejarse engañar?
Él, que siempre era tan meticuloso y precavido, debió hacerle caso a Rosie y alejarse de esas ilusiones ridículas.
De pronto un olor dulce se coló por su celda, cuando iba a gruñir el silenciador Shh, lo hizo pensarlo mejor pero cuando vio a una menuda mujer rubia frente a su celda supo que había hecho lo correcto.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas y 135 pensó por un momento que su corazón se detenía porque justo allí frente a él estaba lo que siempre buscó, a su madre.
*
Actualmente
-Por favor, Llévame dónde está 135.
Wild la miró arqueando una ceja antes de cruzarse de brazos sonriendo ladinamente.
- ¿Y qué más quieres princesa? ¿Qué te pasee por todo L'enfer como si tu culo estuviera libre de toda culpa?
Callista quiso gritar de frustración, sus ojos picaban por las lágrimas acumuladas y quería golpear a alguien.
Más que nada a ese bastardo de sonrisa de comercial.
-Maldita sea ¡Llévame con él, sigo siendo su esposa!
Sus burlones ojos no se inmutaron.
-No por mucho, princesa.
- ¡Vete a la mierda, me tienes hasta la...!
Pero él la interrumpió con una ronca carcajada.
-Esa boca no es propia de una princesa como tú.
- ¿Me quieres decir porque ahora te ha dado por llamarme princesa, grandísimo bastardo?
Cuando Wild iba a abrir la boca fue cuando apareció Danger con semblante serio nada parecido a la última vez que lo había visto que había sido cuando él la había llevado a casa o mejor dicho a su prisión ahora.
-Vamos Wild, no seas un grano en el culo para ella, yo la llevaré con 135.
Wild frunció el ceño mirando al macho para después hablar.
-No me parece que...
-Vamos Callista.
Callista lo siguió no sin antes guiñarle el ojo a Wild socarronamente lo que ocasionó que el cambiaformas gruñera.
Su corazón se agitó enseguida con solo pensar en volver a ver a Valerian así que en silencio siguió a Dangerous.
*
Un día antes
-Voy a sacarte de aquí, mi amor lo juro.
Justo al pronunciar esas palabras las luces se encendieron y reinó el caos, en menos de un pestañeo estaba Theo frente a ella proporcionándole una cachetada, 135 rugió furioso soltándose las cadenas que lo frenaban.
- ¡Esta maldita perra nos traicionó!
- ¡Suéltala!
Theo se giró hasta él como si se acordara recientemente que él estaba allí entonces esbozó una macabra sonrisa que lo dejó helado en su sitio.
-Al fin se te cumplió el deseo bastardo, aquí está tu madre pero ¿Adivina qué? No vivirá lo suficiente como para contarte que fue lo que pasó con ella.
Fue allí cuando le disparó haciendo que el corazón de 135 se detuviera.
Tan rápido como eso otro disparo resonó y 135 se dio cuenta que la ayuda había llegado, pero demasiado tarde.
- ¡Lleven a la mujer rápido! -Gritó Hunter para después mirar a 135-, estamos aquí 135 no hay nada de qué preocuparse, ella estará bien, lo juro.
Asintió sintiéndose mejor, eso esperaba.
*
Actualmente
-Debo advertirte que Rosie no estará contenta de que estés aquí, ella, bueno te odia.
Y cuando iba a preguntar ¿Quién era esa Rosie? Entraron al lugar y Callista tuvo que guardar silencio, todos la miraban ahora pero la mirada que más le molestó fue la de una rubia quien la fulminó con la mirada nada más al verla.
Lo peor fue cuando Danger se encaminó justo hacia donde estaba ella.
- ¿Qué hace ella aquí Dangerous?
Callista también quería preguntar lo mismo.
-Ni creas que vas a acercarte a él, por tu culpa...
En ese momento Valerian salió con April detrás de él.
Estaba tan alto y guapo como lo recordaba, Callista se perdió tanto en su mirada oscura que ni siquiera prestó atención a lo que dijo esa rubia.
Pero él no la miró ni siquiera una vez, su expresión era tan dura como el granito y no pudo sentirse más que decepcionada.
Después de tantos días sin verlo, atormentada por lo que le hubiera pasado necesitaba que él la mirara, aunque fuera solo una vez.
-Déjalo ya Rosie, yo estoy bien, vamos.
Él caminó pasando a un lado de ella sin tocarla y Callista no pudo evitar sentirse dolida, aún más cuando la rubia lo siguió con expresión triunfante.
-Tenemos que hablar 135 -Se las arregló para decir sin titubear.
No quería que se fuera con ella, Callista no lo admitió pero estaba celosa como el infierno.
Sus ojos ardían queriendo liberar sus lágrimas y se enojó con ella misma por ser tan débil.
Él no volteó a verla en ningún momento y apenas dijo:
-Luego tú y yo hablaremos.
Su voz sonó amenazante, tanto que ella sintió miedo.
Con el corazón encogido se dirigió a Danger otra vez.
- ¿Volvemos a casa?
Danger la miró avergonzado por unos segundos antes de asentir.
La noche pasó deprisa en la espera y cada hora que pasaba le confirmaba a Callista que él no volvería.
Cuando el reloj marcó las 8 se despertó al escuchar la puerta cerrarse entonces se levantó de un salto.
Si él la había dejado esperando ¿Por qué no hacer lo mismo con él?
Corrió al baño, metiéndose a la regadera a la vez que tomaba el cepillo de dientes y lo utilizaba, después de quince minutos salió en toalla pero no esperó encontrarlo allí, sobre su cama irradiando el poder que ella sabía que tenía.
Maldijo entre dientes embelesada con la belleza salvaje que él poseía.
-Yo... ¿Qué haces aquí?
-Vine a hablar.
Sintió sus ojos recorrerla por completo sin embargo se dio cuenta que él estaba enojado por su mandíbula apretada.
¿Por qué mierda se ve tan sexy?
Tumbado sobre la cama era una tentación.
-Muy bien, déjame vestirme.
Él llevó ambas manos detrás de su cuello acomodándose mejor en la cama.
-Estoy esperando que salgas.
Pero él solo arqueó una ceja y no se movió.
¿Qué diablos, cuando he sido mojigata?
¿Él quería jugar?
Pues ella aceptaba el reto.
Entonces sin preámbulos dejó que la toalla se deslizara por su moreno cuerpo cayendo directo a sus pies.
135 miró el cuerpo desnudo de la hembra frente a él y casi no pudo creer lo rápido que se había excitado, su bella figura y su llamativo aroma lo dejaba fuera de control, respiró profundamente tratando de calmar su agonía pero no podía, Callista estaba allí, desnuda en los pies de la cama ¡Y era su esposa, podía poseerla! ¿O no?
No.
Vio su mirada fría y se dio la vuelta en busca de su ropa.
Entonces recordó lo que Helena le había dicho, ella no lo deseaba y se había casado con él para tenderle una trampa, sino fuera por su madre posiblemente él aún estaría en ese lugar gracias a Callista.
Endureció su mandíbula y se sentó en la cama mirándola colocarse su ropa interior tratando que las ganas de follarla no fueran más fuertes que su rabia por ella.
-Tenemos que hablar.
-Sí -coincidió ella-, es estrictamente necesario.
-Empieza por decirme ¿Dónde se esconde Tristán Kafieri? Él se ha encargado de crear más cambiaformas de diferentes tipos y tiene más laboratorios.
Callista tembló ante la mención de su tío, ¿Él también estaba haciendo esa mierda?
No es posible.
Tristán siempre había sido tan distinto a su padre ¡Y la quería tanto! Él era bueno, 135 debía estar mintiendo ¡Ellos querían joder su familia por completo!
Incluyéndola a ella.
Se encontró aterrada y sola frente a la mirada salvaje de 135 quien ya no miraba su cuerpo con deseo por el contrario parecía encontrar en su pupila asco.
-Yo no sé, no lo he visto en meses.
-Que no lo hayas visto no significa que no sepas donde está, habla ya Callista comienzo a perder la paciencia.
- ¡Es que es verdad lo que digo! No sé dónde está mi tío ¡Lo juro!
Sus ojos parecieron de repente más amenazantes que hacía minutos y más pronto que un pestañeo lo tenía encima de ella sobre el colchón tomándole las muñecas por encima de su cabeza mientras que su cintura se posaba sobre sus piernas abiertas.
Callista jadeó por la conmoción y la violencia de su agarre.
Pero había algo más, la pasión, la frustración y la lujuria los redeaban.
¿Qué iba a hacerle 135?
En esos momentos parecía una bestia a punto de devorar su presa.
-Muy bien, tengo otros métodos de tortura que te harán hablar ¿Quieres que lo intente amor?
Su boca rozaba su cuello al hablar ocasionando que su pecho se agitara.
-Te he dicho la verdad -apenas pudo murmurar presa del pánico y la excitación.
-Tú lo has querido -advirtió con voz ronca.
En menos de unos segundos el cambiaformas mordió su cuello haciéndola gemir en el proceso mientras una de sus manos mantenía las muñecas de ella por encima de la cabeza y la otra indagaba dentro de su sujetador pellizcando uno de sus pezones que se irguió sin remedio, en menos de lo que creía 135 pudo oler su deseo sin embargo ella no dejaba de luchar porque la soltase a la vez que murmuraba histérica que no quería que la tocase. 135 sintió dolor en su pecho pero no se detuvo, él sabía que lo despreciaba y era por ello que la torturaba con su toque.
No era un bárbaro e iba a violarla pero si disfrutaría viéndola retorcerse contra él.
-Habla ahora -gruñó cerca de su oído para después lamer el lóbulo de su oreja.
Callista se tensó visiblemente pero él no se detuvo.
Su juguetona mano se deslizó por dentro de sus bragas tocando con deleite el botón de su placer, involuntariamente ella se arqueó buscando más de sus caricias pero su boca solo pedía su liberación.
-Juro por Dios que no lo sé 135, yo no sé nada de... ¡Oh, Dios! -Gimió al sentir su dedo introducirse en su interior sin reparos.
Callista se mordió el labio tratando de no dejarse llevar por sus impulsos, debía odiarlo por no creerle pero su cuerpo respondía a cada caricia de la cual él era responsable.
135 por otro lado vio su gesto y no pudo más, besó su boca con alevosía descubriendo lo dulce que era ella y cuanto quería poseerla.
El aroma de su pasión lo estaba enloqueciendo.
Maldijo mentalmente y la soltó.
Ella era pura tentación pero él no sería tan estúpido en caer otra vez por ella, la deseaba no obstante eso no lo detendría, obtendría la verdad de sus labios.
Para sorpresa de Callista 135 se sentó en la cama a un lado de ella, en un segundo ella estuvo sobre sus rodillas y con el culo respingón al aire porque él había roto sus bragas, entonces con su mano grande comenzó a darle nalgadas que la hicieron gemir inevitablemente pero Callista no supo si se debía al dolor o a la excitación.
-Última oportunidad amor, ¿Dónde está el bastardo de tu tío?
Al no proferir palabra alguna sintió como su mano de dejó caer nuevamente contra su culo, su nalga escocía como el infierno pero con vergüenza se dio cuenta que todo aquello la había excitado más que asustado, debía estar loca pero le encantaba estar sobre las rodillas de 135 siendo expuesta.
- ¡Maldita sea, no lo sé!
Su voz salió ahogada y claramente excitada, Callista lo quería, lo deseaba tanto.
Lo oyó gruñir sin saber de qué iban sus pensamientos pero eso poco le importó cuando el cambiaformas introdujo nuevamente dos dedos en su interior.
Por Dios que ella había intentado ser indiferente pero se sentía caliente y desinhibida por lo que movió sus caderas presa del placer que él le daba.
-Dime lo que quiero y te daré lo que necesitas porque claramente no quieres a alguien como yo empujando en tu interior.
Sus palabras zumbaron en los oídos de Callista quien no supo que le había dicho 135 debido a las oleadas de placer hasta dónde la estaba llevando él.
-No sé nada.
Estaba llegando y él lo sabía por lo que de pronto se detuvo dejándola al abismo del pleno éxtasis.
Sin poder evitarlo Callista gimió en protesta lo que lo hizo sonreír con malicia, en ese momento ella alzó la cabeza y lo vio tan arrebatadoramente sexy que se removió en sus piernas.
Tan rápido como eso 135 la aparto dejándola sobre la cama y antes de que pudiera protestar, salió de la habitación como si ella tuviera alguna enfermedad contagiosa.
Esto realmente la enfureció.
-Maldito seas Valerian.
*
135 salió de la habitación más frustrado que antes y con un problema entre las piernas.
Ver a Callista de ese modo había encendido cada fibra de su ser y ella estaba tan dispuesta por el.
No.
Ella estaba de esa forma por su toque simplemente, no deseaba a ese hombre bestia que la tocaba en su lugar deseaba aplacar su primitivo deseo y estaba dispuesta a entregarse a él porqué era quien estaba más cerca.
Al pensar en ello sólo pudo apretar los puños, estaba furioso, no quería pensar en nadie más tocándola.
Wraith avanzó con seriedad hasta detenerse frente al hombre.
-Nos encargaremos de ella Valerian, esto ha sido mi culpa, he estado tanto tiempo en las nubes que no me he dado cuenta en que estabas metido, no he sido un buen líder, la sacaremos de tu casa y...
- ¡No! -Gruño feroz haciendo callar abruptamente al líder-, de ella me ocupo yo, ustedes a sus asuntos.
Wraith lo miro por un buen tiempo con perspicacia antes de hablar.
-Ten cuidado, puede ser muy peligrosa, nunca ha pasado esto en una unión de cambiaformas pero los papeles de matrimonio pueden quedar anulados cuando lo desees.
135 asintió pero él no los quería por ahora.
Wraith suspiró antes de hablar otra vez.
- ¿Realmente crees que ella esté implicada Valerian? No condenamos inocentes.
-Lo estoy -casi rugió al recordar la traición de su esposa.
-De acuerdo entonces mantenla apartada de los niños y las mujeres embarazadas.
-Lo sé, ella recibirá su castigo -dijo seguro de sus palabras.