Inmediatamente se desató un alboroto en el momento en que el nombre salió de los labios de Cristóbal. Todos aprovecharon ese momento para expresar sus objeciones.
—Cálmense, todos; esto ya se ha discutido y se decidió que él debería ser quien haga esto, ya que fue el que encontró a Leonardo y lo trajo aquí cuando no tenía que hacerlo —dice Cristóbal.
—Alfa, entendemos eso, pero ¿cómo puede un forastero llevar a cabo tales acciones? Estas son sus decisiones —grita un hombre.
—Soy consciente de eso, pero le he dado la autoridad para hacerlo —responde él.
El continuo ir y venir entre estos idiotas estaba comenzando a hacer que me...