Me reí para mis adentros porque sabía por qué lo estaba haciendo. Verán, mi mamá no es del tipo de persona que se lanza a una pelea a menos que sea necesario, pero tampoco se esconde o huye cuando surge una. Es una auténtica badass y ella lo sabe, así que no me sorprendió verla sentada despreocupadamente en un taburete. Me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla antes de decir:
—Hola, mamá, ¿qué tal? ¿Estás bien?
Ella me respondió:
—Estoy bien, cariño. ¿Tu abuelo está seguro en la habitación protegida?
—Sí, señora —contesté.
—Y antes de que preguntes, la habitación segura cumple con todos los...