Perspectiva de Cristóbal
Me recosté en la cama mientras los eventos de ayer se reproducían en mi mente. Rosalía ha vuelto, y está tan hermosa como la recuerdo. Además, no puedo creer que tenga un hijo. Sabía que era mío. En el momento en que lo vi, sentí orgullo, excepto por el hecho de que me odia, y es obvio que no quiere tener nada que ver con esta manada. No puedo culparlo, le rechacé a su madre y sé que la herí hace años y también ayer. No era mi intención, pero estaba tan enojado porque me ocultó a mi hijo que perdí el control de mi lobo.
Suspiré...