Una vez solos en la entrada, Andrew me mira por unos instantes, barre mi silueta con sus ojos verdes y sonríe, luego se gira y comienza a andar, lo sigo, consciente de que acaba de comerme con los ojos, llegamos a la recepción y lo veo sacar el móvil del bolsillo de sus elegante pantalón deslizar los dedos por la pantalla y llevarlo a su oído, su voz sale en tono plano y monótono.
—Jake, me voy, buenas noches —hace una pequeña pausa y una sonrisa cálida se escapa por unos segundos de sus lados y continua— está bien nos vemos luego.
Finaliza la llamada, se gira hacia mí y...