—¿Eres cruel sabes? —Hace una pausa y suspira— creo que será mejor que me vaya —hace ademan de irse pero lo tomo de la muñeca y hago que se detenga estamos en silencio por un instante.
—Solo bromeaba, prometo no comportarme como una perra provocadora —el levanta una ceja ante la expresión y se acerca a mí, colocando sus manos sobre mis mejillas.
—No vuelvas a llamarte de esa manera, ¿de acuerdo? ahora abre la puñetera puerta antes que me arrepienta, me largue y pase todo el puto camino de regreso a mi casa reprochándome por no haberme quedado —comienzo a reír, cuando intento separarme de él me retiene y...